El “primer verdor” está aquí (prima- primer y vera- verdor). Desde el equinoccio de primavera al solsticio de verano nos esperan unos 92 días para tostarnos al sol y regocijarnos con las vacaciones estivales.
Según la mitología, la primavera está marcada por la vuelta de Perséfone del inframundo, haciendo que de su alegría florezcan las plantas y crezcan los frutos de nuevo en la tierra, hasta que seis meses más tarde tenga que regresar al inframundo con Hades, haciendo que la tierra marchite y trayendo la tristeza.
Y con la llegada de Perséfone vienen las alergias, con sus estornudos a diestro y siniestro, los pañuelos de papel llenando los bolsillos, los ojos llorosos como si hubieras visto una película romanticona tapados con gafas de sol y los antiestamínicos que te dejan adormilado casi el día entero. Dicen que es la astenia primaveral, pero para mi que es una tapadera de los efectos secundarios de los antiestamínicos... Y este año todo apunta a que será bastante seca y que los alérgicos lo sufriremos más.
Otro gran acompañante de esta estación es la operación bikini. Los gimnasios se llenan porque viene el buen tiempo y ya no quedan días suficientes para ponerse con un cuerpo 10 antes de lucir bañador nuevo al estilo de Ana Obregón. Se puede mejorar, pero no existen los milagros!
Yo prefiero quedarme con la idea de que se acabó el invierno, empieza el buen tiempo, a verse más color por la calle y a mejorar el estado de ánimo general de las personas. Y sólo quedan 92 días para que venga el verano y con el... las vacaciones!
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